De genios y filósofos
Cuenta la tradición que siglos atrás Madame Cordelia fue la primer Gran Madama en tener la lámpara entre sus manos. Luego de invocar la presencia del espectro, enunció el deseo que debía ser satisfecho. Se dice que sus palabras fueron "Quiero ser una mujer de verdad"...
La respuesta del genio no se hizo esperar, como tampoco tardaron en darse cuenta todas las integrantes de la Logia de que lidiar con el genio no sería cosa fácil. Cordelia, a su propio requerimiento, había sido convertida en su propia esposa Matilde. Desde luego, el genio había cumplido su consigna al pie de la letra convirtiendo a Cordelia en una mujer tan verdadera que no era otra que la que compartía su propio lecho. Claro que para hacer la metamorfosis completa, el genio había dado a Cordelia todos los recuerdos y pensamientos de Matilde quitándole, por supuesto, toda memoria de haber sido Cordelia. Al parecer, la misma transformación, pero a la inversa, se produjo en la mujer, de modo que ahora Matilde era Cordelia. Sobra decir que pese al estricto cumplimiento de la orden, nada había cambiado.
Se comprendió entonces que los genios son criaturas taimadas, que gozan tergiversando los deseos para vengarse de la condena de tener que complacerlos. Fue así que en lo sucesivo las mejores mentes de la Logia se abocaron a la tarea de descubrir la fórmula exacta que impediría al genio salirse con la suya.
Madame Electra intentó con "Quiero verme como una mujer", pero sólo logró ser una dama únicamente a sus propios ojos, mientras el resto del mundo seguía viéndola como siempre. Alexandra pidió "Dame la apariencia de una mujer" y el genio lo hizo, pero su grave voz siguió siendo la misma.
Desde entonces nadie ha vuelto a intentarlo. Sin embargo, la Logia siguió intentando descubrir el modo de obligar al genio a cumplir sus deseos. En ese afán numerosas hermanas se han dedicado a estudiar cosas tales como la esencia del ser, la imagen, el signo, la construcción del yo, etc. Algunas publicaron sus estudios y, se dice, llegaron a ser grandes filósofos. Todo por el anhelo de usar unas polleras...
¿Cómo formularías tu deseo?
Etiquetas: Ficciones, Logia Lunar
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